Grace Cathedral Park

Red House Painters fue el grupo de Mark Kozelek durante los años 90. Yo los conocí ya pasado el milenio gracias a Rafa, un compañero de piso en Santiago. Tenía el recopilatorio Retrospective (4AD 1999) entre unos cuantos  CD´s que me prestó para escuchar. Recuerdo ponerlo después de comer, tirado en cama y los primeros compases de Grace Cathedral Park hicieron el resto, el bajo a ritmo de vals, como el vaivén de una nana y la voz grave de Kozelek, romántica, como aquejada.

Flechazo, amor a primera escucha.

Da la impresión de que hay una historia triste detrás, como el sepia de la portada del disco, del pasado que ha tornado el color en amarillo olvidado, la figura de alguien que fue en su momento importante pero que no pudo ser definitivo -si es que puede existir lo definitivo.

Grace Cathedral Park

El parque  frente a la fachada de la Grace Cathedral está en San Francisco y desde él casi se puede adivinar el bullicio del pier 39, los puestos de cangrejo y si vas por la noche te sorprenderá escuchar los leones de mar rugiendo? sobre los pantalanes. En los parques públicos abundan los asiáticos ancianos practicando tai chi. En un edificio perpendicular a la fachada principal se ve claramente un símbolo de la masonería (regla, compás y una gran G en su interior) grabado en esmerilado. Dentro de la catedral hay un laberinto esculpido en el suelo, dice la tradición que el que consiga llegar al centro se alcanzará un estado meditativo, como al que se llega escuchando la canción.

PD: En 2010 tuve la suerte de escuchar a Mark Kozelek en directo, sólo con acústica, en el Heliogàbal de Barcelona, no tocó esta, pero sí Katy song la canción que ilustraba la entrada anterior, fue un día para recordar.

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Helena o el mar del verano

Setembro

Salimos a la playa felices y nos tumbamos al sol. El sol iba ya haciéndose naranja y metiéndose detrás de los pinos del acantilado. A veces pasaban bandos de pájaros. Helena apoyó la cabeza en mi hombro y empezó a hacer dibujos sobre mi cuerpo con un chorrito de arena que me hacía cosquillas. y me miraba… Volvimos despacio andando juntos, muertos de felicidad desconocida e insufrible, muertos de amor, locos de amor. El corazón me llenaba todo el pecho, me hinchaba todo el cuerpo de sangre caliente, me llenaba la boca de sal, llenaba el mundo de alegría rabiosa, de colores afilados como cuchillos y a la vez blandos como las hojas de una amapola. Temblando con voz ronca, con una voz que no era la mía que no sabía de donde había salido, dije: Helena, te quiero. Y Helena serena, sin dejar de mirarme a los ojos, grave y hermosa, se fue dejando atraer, y cuando tuvimos los labios muy cerca, dijo: y yo a ti más. Y yo bebí el aliento de aquellas palabras, las bebí, las respiré…

Julián Ayesta. 1952.

Música: Red House Painters- Katy song.