Alcohol.

El bebercio, el drinking, el alpiste, la priva, el tajarse, castigar el hígado, mamarse, beber el agua de los floreros, ser una esponja, mojarse los labios, ir hasta el culo, pillar una borrachera, una trompa, una cogorza, una melopea, un delirium tremens, un pedal, un pedete lúcido, tener una resaca del copón…   todos sabemos el significado de estas expresiones, bien por experiencia propia bien porque lo hemos visto cerca, en la sociedad, ya que está más que bien visto y no seré yo el que lo niegue.

Pero sabemos realmente qué nos pasa al ingerir eso brebajes, cómo se comportan dentro de tu cuerpo entrado en carnes esos gin tonics con cardamomo que degustas con pedantería o esas cervecitas que tomas al sol en la hora del aperitivo…No me a refiero a nivel corporal, todos sabemos que se nos enrojece la cara, entramos en calor inicialmente, nos desinhibimos etc… Sino a nivel biológico, celular. A nivel bioquímico, metabólico. A nivel químico, molecular. Cuáles son las reacciones que determinan el metabolismo del etanol en el cuerpo humano y lo más interesante, cuáles son sus consecuencias, es lo que voy a tratar de explicaros.

Lo intentaré hacer sencillo pero no renunciaré a usar un lenguaje técnico porque estoy un poco hastiado de que a la hora de publicar ciencia te lo den todo masticado y que, en los libros de divulgación no haya una mísera ecuación diferencial, una integral o una reacción química.

Metiéndonos en harina, el alcohol, o más precisamente el etanol (CH3CH2OH) es metabolizado rápidamente en el hígado. El proceso concreto es una reacción de oxidación a acetaldehído (CH3CHO) y posteriormente a acetato (CH3COO). A algunos os suenan las reacciones redox desde un punto de vista inorgánico y su explicación es sencilla, los átomos o iones ganan o pierden electrones reduciéndose u oxidándose, respectivamente. Cambiando su estado de oxidación (os podéis hacer una idea acordándoos de las valencias, +1, +3 etc…). En orgánica es un poco diferente, como muestran las fórmulas que están entre paréntesis el grupo alcohol (C-OH) se oxida perdiendo electrones para convertirse en aldehído (HC=O) y a su vez, éste pasa a oxidarse al ácido o su sal correspondiente (O=C-O). Para simplificar, ganar electrones es crear enlaces con Hidrógeno y oxidarse es generar dobles enlaces con Oxígeno en este caso. De forma recíproca donde hay oxidación tiene que haber átomos que se reduzcan, que ganen electrones y en metabolismo suelen ser los de  las coenzimas NAD+, NADP+ etc.. de formulación complicada por lo que las dejamos así.

Bodegas Torres, Vilafranca del Penedés

Los otros participantes indispensables son las enzimas, un tipo de proteínas que aceleran las reacciones químicas, son catalizadores porque son sustancias (el calor no lo es) que se mantienen inalterados una vez acabada la reacción y que aceleran el proceso, ofreciendo mecanismos de reacción que disminuyen la energía necesaria para realizar esta. En el caso de las enzimas una característica muy importante es su estructura cuaternaria, su forma tridimensional y en especial en su centro activo, el lugar al que se ligan los reactivos y donde se suele aplicar la simbología de una llave y una cerradura para que nos demos cuenta de la necesaria “estereoespecifidad”, de la relación unívoca entre sustrato y enzima.

Una vez presentados los protagonistas nos vamos a las células hepáticas, donde el etanol es metabolizado por tres sistemas enzimáticos distintos. En el citosol la enzima que cataliza la reacción es la Alcohol deshidrogenasa. En el retículo endoplasmático hay un sistema microsomal de oxidación del etanol (MEOS)  que involucra al grupo enzimático Citocromo P450, un tipo de monooxigenasas activas en la detoxificación de drogas ingeridas y exobióticos, se cree que esta vía se activa cuando la cantidad ingerida de alcohol es muy alta. El tercer método ocurre en el peroxisoma, la enzima Catalasa interviene junto con peróxido de hidrógeno para oxidar el alcohol a acetaldehído.

El acetaldehído producido por estas tres vías debe entrar en las mitocondrias para oxidarse mediante la Aldehído deshidrogenasa a acetato y este metabolito debe dejar el hígado para una nueva oxidación en tejidos no hepáticos, pues en el hígado no puede activarse a Coenzima A mediante el ciclo de Krebs.

La noche me confunde

Efectos bioquímicos interesantes:

La acumulación del acetaldehído se cree que es la causante de efectos perniciosos del consumo como el enrojecimiento de la piel, la resaca o las náuseas, estos síntomas son habituales en la población de Japón y China, donde el 45% de la población tiene déficit genético de Aldehído deshidrogenasa. Además este fenómeno es aprovechado en el tratamiento del alcoholismo crónico. Para prevenir su consumo se administra a alcohólicos un inhibidor de la Aldehído deshidrogenasa, el disulfiram (nombre comercial  antabus o colme) que provoca que estos efectos adversos se presenten rápidamente al beber alcohol. Los pacientes que lo toman lo saben y se someten voluntariamente, no es un medicamento que cure el alcoholismo sino un coadyuvante para evitar que consumas.

Uno de los productos de la reacción con la Alcohol deshidrogenasa es una de las coenzimas que presentábamos antes, la forma reducida NADH+H+. Su elevada concentración en el citosol provoca la inhibición del mecanismo de glucogénesis debido a un desplazamiento en el equilibrio químico hacia la formación de lactato y malato. Esto implica una bajada de los niveles de azúcar en sangre, así pues a tener en cuenta por diabéticos, el alcohol provoca hipoglucemia.

El lactato formado comparte y compite con el ácido úrico por el mecanismo de excreción en los riñones, lo que puede provocar el aumento de concentración de ácido úrico, la sal monosódica de este ácido precipita como cristales en las articulaciones, especialmente en los dedos, produciendo el proceso doloroso que habitualmente conocemos como “gota”.

El proceso metabólico que he explicado se aplica también a otro alcohol, el metílico (CH3OH). Oxidándose a formaldehído (H2C=O) y ácido fórmico (HCOOH)  estos metabolitos son mucho más peligroso para la salud humana, la intoxicación con metílico provoca problemas en la visión debido a la precipitación por desnaturalización de proteínas oculares, acidosis metabólica e incluso la muerte en un 20 por ciento de los casos.

Es muy importante controlar la destilación de bebidas alcohólicas de alta graduación porque la primera porción destilada contiene metílico y éste debe desecharse como bien saben los aguardienteros. El clásico garrafón de las noches de copas puede deberse a la adulteración con mezclas de alcohol de poca calidad, metílico o a la degradación por calor o mediante luz del propio alcohol etílico.

El tratamiento ante un intoxicación por metílico o etilenglicol (anticongelante) incluye….etanol!!! La afinidad por el etanol de la Alcohol Deshidrogenasa tiene una relación 20 a 1 frente a metanol o glicoles, por lo que para evitar la formación de los metabolitos tóxicos se debe saturar su capacidad.

Borrachos en el mundo de la música hay muchos pero tan simpáticos y feos con Shane MacGowan ninguno…

La mayoría de la información está extraída del libro “Metabolism at a glance” de J.G.Salway 1999 © Blackwell Science Ltd. recomendado por el profesor E. Quiñoá para las clases de Química biorgánica.

Gravenhurst

Uno de mis grupos preferidos, y menos conocidos, es Gravenhurst, y eso que quizás es uno de los más “normales”. Empezó siendo el nombre bajo el que operaba en solitario Nick Talbot, un joven de Bristol que toca la guitarra acústica con la técnica del fingerpicking, sin púa y con varios dedos a la vez, marcando el ritmo como un bajo con el pulgar y dibujando melodías rítmicas con las demás dedos, es muy habitual entre trovadores autosuficientes. Lo que quizá define su propio nicho dentro del enorme cajón en el que lo he archivado es, musicalmente, una atmósfera neblinosa y oscura, conseguida mediante el uso de fondos paisajistas donde se puede atisbar la influencia de sus paisanos Flying saucer attack. Su voz es frágil, aniñada casi femenina y, líricamente, sus textos son exquisitos, oscuros y obsesivos, existenciales. Abundan los asesinos en serie en primera persona para identificarnos con ellos, como en el perfume de Süskind, como un coleccionista de flores. Los fantasmas son también recurrentes, al igual que las relaciones pasadas revisadas con resentimiento, que quizás viene a ser lo mismo.

Y es esta mezcla de violencia y dulzura, de oscuridad y ternura la que particularmente me encanta.

Fog round the figurehead

Si bien su discografía comienza con “Internal travels” autoeditado en su propio sello Silent age, no es un disco que me llegue; se ven los mimbres con los que luego construirá su edificio musical pero su estilo no está refinado, por raro que parezca es el último disco que cronológicamente he escuchado, pues no está editado en España y sólo lo he podido conseguir descargándolo de la red.

“Flashlight seasons” es el disco que me enamoró inicialmente, editado en 2003 en un sello desconocido Sink and stove fue reeditado bajo el electrónico paraguas de Warp. Un sello especializado en electrónica experimental interesándose por un cantautor folkie da un buen ejemplo de que no es uno más (en la Fnac de Triangle, Barcelona sus discos están en la sección de electrónica, otro gran hallazgo de los hombres de chaleco y pin de muse). El disco sigue las coordenadas que esgrimí antes, folk neblinoso con estribillos esculpidos en guitarras intrincadas, de una belleza hechizante, todas sus canciones son hermosísimas. Este modelo siguió vigente para su siguiente álbum “Black holes in the sand”, es un mini lp de ocho canciones, entre las que destacan la que da título al disco y la versión crudísima de “Diane” de Hüsker dü que os recomendaba aquí y que encaja perfectamente en el perfil de asesino en serie dulce y psicópata.

Con estos avales me presenté por primavera vez en el Fórum de Barcelona para asistir por primera vez al festival Primavera Sound en el año 2005 con el nombre de Gravenhurst marcado en rotulador verde, pero cuando llegué a la hora establecida lo que se exponía en el escenario no correspondía con mi expectativa, era un trío de rock, por lo que dudé de si habían cambiado el programa, sin embargo, lo que veía me gustaba y mucho!! era rabioso, potente y ruidoso, guitarras eléctricas y distorsión desquiciante. Posteriormente leí que una de sus canciones preferidas era “Good morning Captain” de Slint y junto con la escucha de su siguiente álbum todo encajó.

Por entonces entró a formar parte de la alineación del grupo el percusionista Dave Collingwood que influyó en la manera de afrontar las canciones abriendo un abanico de nuevas sonoridades. En los dos siguientes discos “Fires in distant buildings” (Warp 2005)  y “The western lands” (Warp 2007) hay temas inspirados claramente en Slint, con partes tranquilas y ramalazos rock paroxistas, motorik krautrock de la mano de Can y Neu!, shoegazing cercano a My bloody valentine y psicodelia  lisérgica alargando las canciones ad infinutum. Todo acompañado de canciones con el sonido y letras del Talbot solitario. Una característica habitual en sus discos es la existencia de canciones instrumentales y de alguna versión, la citada “Diane” de Husker Du, “See my friends” de los Kinks, “Farewell farewell” de Fairport convention, y en caras B de singles como “Song to the siren” de Tim Buckley, todas ellas muy diferentes a las originales.

saints

En este punto la comunión entre ruido y dulzura que avanzaba antes cobra más protagonismo, la música es más rotunda y el contraste mayor y más físico. Esto provoca  que Gravenhurst sea como ese grupo que pocos conocen y deseas que siga así, patrimonio de unos pocos, que no esté en las conversaciones de los modernos en las colas de las entradas a los conciertos en el Apolo y que los afortunados disfrutemos sin injerencias de nuestras pequeñas alícuotas de belleza.

Tras cinco años de hiato en 2012 Gravenhurst editó “The ghost in daylight” (Warp), en ese impasse Colingwood dejó el grupo y el resultado es un disco como los primeros, sencillo y con pocos adornos, con ambientación retrofuturista y una imagen inspirada en  Escher, Fritz Lang o Menzies. De nuevo la base de las composiciones son los arpeggios de Talbot y un fondo evocador de paisajes en la campiña neblinosa y otoñal.

Gravenhurst ha girado por toda europa para promocionar sus nuevos discos pero no me consta que haya pisado España desde aquella actuación en el primaverasound de 2005, la suerte me sonrió cuando de forma estocástica coincidimos en un viaje a Viena el señor Talbot y yo, así que la compra de entradas fue inmediata. Fue durante el Waves festival y en una de sus localizaciones, el Odeon, un escenario exquisito con un anfiteatro de madera y unas columnas dóricas de cuatro metros que ensalzaban el marco. El grupo se presentó en formato dúo excusando al batería por un viaje inesperado a Inglaterra y esto marcó el repertorio, rebuscando las canciones más desnudas y frágiles, con la fórmula conocida, arpeggios y atmósferas. A destacar el respetuosos silencio del público vienés, algo que en España nunca se verá, que se puede confundir con frialdad pero yo creo que es respeto. El concierto se me hizo corto pero pude disfrutar una de esas epifanías al cerrar con “Black holes in the sand” extendida con llamaradas de ruido blanco, delay y distorsión. Dulzura y destrucción. Amor y venganza.

http://open.spotify.com/artist/1nqfBsX1oJ0jTDTyA18xH9

http://www.myspace.com/gravenhurst

https://www.facebook.com/gravenhurst?fref=ts

PS: Gravenhurst acaban de confirmar su presencia en el festival Tanned Tin de Castellón el próximo viernes 8 de febrero. Hondarribia 9 de febrero y Barcelona (Apolo) 10 de febrero.

Además Nick Talbot tiene su propio blog:

http://policediversnotebook.blogspot.com