Átomos por la paz

Aparece en mi cv  escondido entre cursos inútiles de gestión de calidad, una Licencia de operador de instalaciones radiactivas, otorgada por el Consejo de Seguridad Nuclear. Lo que daría pie para iniciar un cómic de superhéroes con superpoderes adquiridos tras la exposición accidental al Californio-252, evitando el traje de lycra marcapaquete eso sí, desgraciadamente es sólo una licencia para manejar un instrumento que mide la humedad de un suelo y su densidad. Sí pero a través de un método muy innovador y, un poco peligroso. Innovación y construcción parece un oxímoron, pero a veces te encuentras con algo interesante en ese mundo donde el hormigón, la sustancia más fea, gruesa y sucia es el rey. Lo digo desde el punto de vista de un químico, acostumbrado a las sustancias puras, cristalinas, transparentes y nobles (obviando algún derivado sulfuroso).

Este aparato, para haceros una idea buscad en google imágenes “Troxler”, se usa principalmente para controlar la calidad de ejecución en viales, carreteras, etc…in situ, rápido y  sin hacer un ensayo destructivo. Se debe controlar el grado de compactación de las sucesivas capas que forman la plataforma para evitar que el agua se infiltre y modifique el comportamiento de los suelos produciendo socavones, blandones o grietas en la vía. Para ello se debe realizar previamente un estudio geotécnico del material incluyendo el ensayo denominado Proctor que nos dará la referencia de densidad máxima que el material puede conseguir y a qué humedad óptima lo hace.

Después de esta aburrida introducción viene lo interesante, puesto que se hace con la ayuda de la temida radiactividad y sus propiedades, no mágicas, sino físicas.

radiación gamma

Para determinar la densidad se usa una fuente radiactiva de Cesio-137 de 0.3 GBequerelios que emite fotones con una longitud de onda muy corta e ionizante, concretando  radiación gamma, más enérgica que los Rayos Röntgen, mal llamados por casi todos Rayos X. La fuente es imbuida en la capa de material a estudiar mediante la realización de un agujero y la introducción de la sonda del aparato. Desde la sonda/fuente un número conocido de fotones gamma chocan con los electrones del material antes de alcanzar los dos detectores del instrumento, uno es el archifamoso detector Geiger, y el otro un detector Müller. La diferencia entre los fotones emitidos y los detectados nos da la proporción de electrones del material a estudiar a una distancia conocida, luego su densidad.

Para determinar la humedad del material se recurre a los neutrones y a una fuente radiactiva de Americio-241:Berilio de 1.48 GBequerelios. Los neutrones emitidos por esta fuente penetran en el material chocando con los átomos de Hidrógeno del agua y son termalizados, es decir, frenados. La termalización es un proceso en el que los neutrones son frenados hasta tal punto que en los choques sucesivos con Hidrógeno u otros materiales ya no pierden más velocidad. El instrumento tiene un detector de neutrones de Helio-3 muy sensible específicamente a los neutrones termalizados. Los conteos obtenidos mediante este detector son pues directamente proporcionales a la cantidad de Hidrógeno/Agua del material de estudio.

atoms for peace

En mi mente he construido una imagen medianamente clara de muchos conceptos científicamente abstractos, radiación, onda-partícula, nube de carga electrónica, vibración molecular, etc… y como siempre ando asociando todo lo que me rodea con música en este tipo de lenguaje me viene siempre al espacio sináptico la música electrónica, al fin y al cabo la música es vibración también, ya de las cuerdas de una guitarra ya de un aparato electrónico que transforma una señal digital, pero en el caso de la electrónica se asemeja más  a esas imágenes mentales.

Algunos grupos de ámbitos más orgánicos que han sabido mezclar con sabiduría alquímica las guitarras con elementos artificiosos pueden ser Primal Scream circa “Vanishing point”  y “Xtrmntr”, ejemplo de una producción de guitarras envenenadas de radiactividad, los Mogwai de “You don´t know jesus” o “Superheroes of BMX” también lanzan guitarras que aparentan llamaradas incandescentes o erupciones solares de nanoparsecs filtradas por la mano de David Fridmann. Haciendo de puente transitorio entre orgánico y artificial cuadran bien Fuck buttons,  en “Tarot sport”  también impregnan su música de centelleos fotónicos. En el mundo de la electrónica pura abundan muchos casos, por salirme un poco de los estándares del tecno ramplón, perroflauta, y chancletero que llena las discos de Ibiza y los extrarradios de Barcelona, señalaré sólo una muesca, la remezcla de James Holden del “The sky was pink” originalmente ideado por Nathan Fake. La remezcla es infinitamente mejor, por no decir que es una canción totalmente distinta y mucho más amplia de miras. El señor Holden además tuvo la exquisita idea de titular su primer disco “The idiots are wining” en referencia a los antes citados.

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