Carrera de orientación

Desde hace unos años el minúsculo pueblo de Sant Jaume de Frontanyá acoge en época estival un evento deportivo sencillo y divertido, una carrera de orientación. Una disciplina donde se aúnan esfuerzo físico, capacidad de orientación, y competitividad. Todo eso en el pueblo menos poblado de Catalunya, ya que desde los años 70 su población ha fluctuado alrededor de la veintena de personas. Está situado en la comarca del Berguedá en el extremo nororiental de la provincia de Barcelona, en zona prepirenaica.  El pueblo tiene una preciosa iglesia construida en el siglo XI, de estilo románico que en su momento formó parte de un monasterio de la orden de los agustinos. Entorno a esta iglesia apenas se suman una plaza central con su consistorio, un restaurante y unas apiñadas casas de piedra y madera. Coronando la aldea se levanta un cerro rocoso de unos 200 metros de altitud y rodeando todo el paraje, el bosque. Un bosque montañoso como un tapiz de diversos colores tejido por perennes coníferas entrelazado con pinceladas caducas, levantado sobre una moqueta natural de sotobosque donde los boletaires pixapins se sienten en el paraíso.

Sant Jaume de Frontanyá

Los dos días en los pirineos que es  como se llama oficialmente la prueba, tiene un día de competición y otro de carrera popular. En esta última modalidad participé dos años gracias al consejo de Marc uno de los organizadores, perteneciente al club Xinoxano. No es un deporte físicamente exigente y en la categoría de iniciación puedes tomártelo como un paseo agradable por un entorno precioso, incluso puedes para a sacar fotos, o ponerte a correr si tus ansias de victoria son grandes.

La prueba consiste en ir encontrando de forma ordenada unos puntos de paso, con la única ayuda de un mapa que te dan momentos antes de iniciar la carrera. Estos controles están desperdigados en una zona delimitada de carrera en los alrededores del pueblo, son visibles porque tienen una pequeña bandera arlequinada blanca y naranja, y junto a ella la baliza donde se hace el chekpoint. El mapa tiene indicaciones topográficas como curvas de nivel, referencias arquitectónicas, senderos, precipicios, tipo de vegetación y si es atravesable, tocones, riachuelos, socavones,  etc… Ese mapa, y una brújula opcional, es la única guía que tienes, tu sentido de la orientación, tu instinto y tu capacidad de decidir y elegir el sendero correcto se pone en juego. Además es una carrera contra el tiempo, con el mapa también te entregan un identificador personal, una pinza en el argot, que recoge tu tiempo de carrera y los pasos por las distintas balizas, siempre en el orden adecuado, hasta la llegada a meta.  También es una carrera contra tí mismo ya que hay muchos participantes de distintas categorías en la zona de carrera, cada categoría tiene un trayecto y un número de balizas distinto por lo que no es posible seguir al que tienes delante. Al aumentar de categoría el número de balizas  aumenta y la separación entre ellas es menos lineal, por lo que tienes gente cruzándose en tu camino pero que no debes seguir, debes elegir tu propia senda, ser independiente.

prepirineo

Una vez la carrera acaba puedes reponer fuerzas y de paso, apreciar la comida catalana en el restaurante del pueblo con una carta de manjares autóctonos como las manos de ministro con nabo, pollo con prunas o el sabroso jabalí con unas patatas al caliu y un all i oli casero. Si la sobremesa se estira hay que tener en cuenta que en esta zona montañosa por la tarde llueve siempre, de forma torrencial, es el precio que hay que pagar para mantener el verdor de ese hermoso paraje.

Que verde era mi valle

Estas fotos están tomadas con un objetivo Tokina RMC 28 mm f2.8. Es un objetivo antiguo que estuvo en producción hasta el año 1979, lo que implica una construcción robusta en metal, un tamaño comedido, con una longitud de 38 mm y un diámetro de 62 mm, es de dimensiones parecidas a los clásicos 50 mm para retrato que venían de serie con las cámaras de carrete de la época. Por supuesto es de enfoque manual, el barril de enfoque  es metálico se desplaza suntuoso y tiene escala de distancias en metros y en pies, con una distancia mínima de enfoque de 30 cm. Pesa 185 gramos.

Ópticamente es una longitud focal fija 28 mm, un angular intermedio ideal para fotografía de paisajes y callejeo, aplicando el factor de multiplicación en mi sensor APS-C equivale a un 42mm. Está construido con siete elementos en siete grupos y consigue una apertura máxima de f2.8 y una mínima de 16, el diafragma tiene 6 palas. La apertura se selecciona manualmente en un anillo con los únicos seis pasos disponibles marcados (2.8-4-5.8-8-11-16). Dispone del recubrimiento propio de Tokina por aquella época el RMC (rainbow multi coating).
Berguedá

El mío es un objetivo con montura Pentax K por lo que puede ser usado en todas las cámaras de la marca, tanto analógicas como digitales y siendo un objetivo completamente manual, Pentax ha mantenido la capacidad de poder usar estos objetivos de forma sencilla. Una vez el objetivo está colocado, se enciende la cámara y, automáticamente, te pide que introduzcas la longitud focal del objetivo, esto lo hace para que funcione correctamente el estabilizador del cuerpo SR (shake reduction). En el menú de ajustes se debe permitir el uso del anillo de apertura, lo que quiere decir que tendremos que definir la apertura y cambiarla manualmente, como no hay trasvase de información entre cuerpo y objetivo, la cámara no sabe qué apertura has elegido. El dial de modos debe estar en posición M de manual, a través del visor no se indica la apertura pues la cámara la desconoce, pero gracias al botón configurable, botón verde, podemos hacer una medición de la exposición y la cámara seleccionará la velocidad adecuada de obturación, podemos subexponer o sobreexponer modificando el tiempo de exposición a nuestro antojo.

Otro favor que nos han hecho los ingenieros nipones es la confirmación de enfoque, aunque el objetivo sea de enfoque manual, el cuerpo nos dice cuando estamos enfocando correctamente. Si mantenemos pulsado a media caña el disparador y vamos girando el barril de enfoque podemos ver a través del visor como, se ilumina en rojo el punto de enfoque central. En las cámaras más modernas la tecnología del “focus peaking” hace el enfoque manual todavía más fácil.

Es  todo lo contrario de los objetivos modernos, pequeño, metálico, ligero, práctico y sobre todo barato. Este objetivo lo compré por 40 euros.

Primavera Sound 2013. Día 3

Sábado 25 de mayo. Barcelona. Parc del Fòrum. Día 3.

La balanza entre Mount eerie y Nils Frahm estaba inicialmente inclinada hacia el grupo de Phil Elverum, pero teniendo en cuenta que el escenario ATP  no presentaba las mejores condiciones para este tipo de música y, sobre todo, la duda de coger un buen sitio en el auditori para Apparat hizo que me decidiera por el pianista alemán. Y fue un éxito porque de la neoclásica que emana del sello Erased tapes es al que menos tengo controlado y su concierto fue para enmarcar. Haciendo de eje entre un piano clásico y un sintetizador retro con un par de cachibaches  electrónicos, empezó el concierto tirando de la electrónica y, literalmente, me dejó sin pestañear la primera canción. Luego continuó con piezas para piano con temas más paisajísticos y otros más movidos llegando a golpear las teclas con verdadera vehemencia, en algunos pasajes utilizaba delays y compaginaba el piano con el sinte consiguiendo sonoridades preciosas. Huyó del minimalismo y de composiciones comerciales con una propuesta compleja y llena de matices. Soberbio.

Nils Frahm

Apparat tocaba su último disco, la música para una obra teatral basada en “Guerra y paz” de Tolstoi, alejado de la electrónica es más una pieza basada en drones y composiciones clásicas. Apareció en el escenario con un chelo, violín, piano y un montaje para crear los visuales in situ. El inicio con “44” la canción más triste del álbum, hizo pensar a Sascha Ring que para no aburrir a los presentes mejor canto un par de estrofas en medio, MAL Sascha, mal, calladito estás más guapo, donde cantas es donde están las peores canciones. Por suerte la versión “44 noise” fue un drone a todo volumen, sin interrupciones, para erizar la piel, cerrabas los ojos y te llevaba de viaje astral. Las proyecciones se realizaban en directo, con un equipo formado por dos cámaras reflex grabando sobre una especie de mesa de transparencias en las que se movían piezas rotas de papel,  tierra, o tiras de tela movidas por un molino de viento. Los puntos álgidos fueron también “Pv” y “K&f thema pizzicato”, en la versión normal de “K&f thema” no pude resistirme y grabé este vídeo:

La cancelación de Band of horses no hizo mucho daño, pues el último disco de los barbudos es mediocre, así que tuve oportunidad de ver a Dead can dance, con esa mezcla de sonido oscuro marca de la casa 4AD y las influencias mediterráneas, medievales y barrocas, donde predomina los dos vozarrones de Brendan Perry y Lisa Gerrard. Estos señores además contribuyeron al proyecto “This mortal coil”, así que respeto absoluto.

Acercándome al escenario ATP para ver a los Thee Oh sees pude ver el final de Roll the dice con “Iron bridge” su mejor canción, electrónica kraut y dronera estilo Fuck buttoms aunque menos ruidosa.

El grupo de John Dwyer es conocido, además de por tener las portadas más feas que se puedan diseñar, por sus conciertos garajeros, mucho pogo en las primeras filas (allí no me veréis), rock sucio con chica a los coros, guitarras sobaqueras y mucho ritmo contagioso.”Lupine dominus” sonó gloriosa, echádle un ojo al video de la canción. Por el camino les dio tiempo para amonestar a los de seguridad por el trato que daban a los moshers, parando una canción dos veces. Thee oh sees cerraron con “Minotaur” una canción exquisita y tranquila de las que abundan en sus discos pero no tanto en sus apabullantes directos. Un acierto.

Al acabar este concierto me subí a la noria que separaba el escenario ATP del Heineken y pude ver a la muchedumbre que esperaba a Nick Cave. Desde lo alto y con la vista nocturna de la ciudad de Barcelona escuché “Jubilee street”. Al bajar de la noria de nuevo contracorriente me fui a ver a Camera Obscura, la hermana pobre de Belle & Sebastian,  tenían más público del que esperaba en el escenario Ray ban, lástima que no hicieron ninguna referencia a su primer disco, pero encandilaron al público con “Lloyd I´m ready to be heartbroken” lo que me hace recordar una petición para los programadores del Primavera: un Lloyd Cole & the commotions tocando “Mainstream” sería glorioso.

Delante de la mesa de sonido me coloqué (como hago casi siempre) para intentar escuchar bien a Los Planetas y el ambiente era bueno en el escenario Primavera, demasiado bueno para ser cierto, abundaba el ínclito tocapelotas que viene a hablar y a joder el concierto a los demás, dos veces hice callar a esa gentuza y me quedé con las ganas con una rubia tonta con una goma de pelo, globos y chicle luminosos.

Florent y Erik salieron con ganas, J no. En “Segundo premio” no se escuchaban las guitarras, pieza clave de la canción, “Desparecer” y “La playa” sonaron mejor, allí comenzó la desgana total de J, cuando no toca  y solo canta, se aburre. Una mano en el micro y la otra en el bolsillo como si no fuera con él, al acabar su parte se da la vuelta al escenario y contempla las animaciones que ha preparado Max para el evento, son  bonitas. “Cumpleaños total” hace saltar a la gente, las guitarras otra vez bajas, Banin lo intenta arreglar todo desde los teclados perfilando el sonido de las canciones siguientes, “Toxicosmos” y “Laboratorio mágico”. “Línea 1” suena más desganada que el propio personaje y todo esto se redime por La copa de Europa y por ese final ruidoso y grandilocuente, no fue como aquella vez, pero esa canción tiene áurea.

shadows

De vuelta a la realidad el Ray ban está hasta los topes. Platea, escaleras y borde están llenas de gente esperando el inicio de Crystal castles, me quedo solo dos canciones “Plague” y “Baptism”, la foto portada del disco (premio World Photo Press 2011) de fondo, antisistemas?, radicales?, tú mismo. Alice  Glass sexy enseñando pierna y haciendo crowd surfing. Enough…

De camino a My bloody valentine mi próstata requiere mi atención, los baños polyklin están a 300 metros del escenario, son cubiertos, de plástico y  el grupo de Kevin Shields suenan a gloria en ellos, como su estuvieras en el Royal Albert Hall de los polyklines.

Trémolo continuo en mano, voces casi inaudibles y volumen atronador, aunque menor que en 2009; entonces el pavimento del Forum retumbaba, notabas los bajos en la caja torácica y regalaban tapones para los oídos. Aún con un volumen insano mejoraron el concierto de aquel año, las canciones sonaban más perfiladas, el último disco también es más fácil de llevar al directo, “Come in alone” me encantó y las repescas del “Isn´t anything” (Creation, 1988) fueron gloriosas. Cerraron con el baile de “Soon” y el holocausto sonoro de “You made me realise” y sus cuatro minutos dentro del motor a reacción de un Boeing-747. Inconmesurables.

El lunes 3 de Junio a las 12 se ponen a la venta los abonos para el año que viene, con una primera confirmación. Neutral milk hotel. Estaré haciendo cola para comprarlas y cumplir diez años asistiendo.

Día 1. Día 2.