No country for old tunes

Mas de seis meses sin aportar nada nuevo por aquí . Si alguien sigue el blog habrá visto un descenso notorio en el numero de entradas desde mediados de año. Coincidiendo con mi nuevo trabajo, mi tiempo para  para escuchar música ha bajado considerablemente y mucho más para escribir, pues necesito una disposición, al no ser algo que haga de forma fácil. Es más un ejercicio para mantener la mente ocupada y ahora está demasiado ocupada en otras cosas.

Las listas anuales siempre me han inducido curiosidad, no le doy importancia a enumerar y ponderar la importancia de las grabaciones, sino a  poder encontrar música nueva que haya podido pasar desapercibida, o a darle una segunda oportunidad a un disco que no le has dado suficientes escuchas o has descartado por prejuicios. Si el año pasado escribía la lista antes de fin de año para evitar influencias mediáticas, este año he decidido escribir  sobre discos que no aparecen en las listas, pero no por ello dejan de ser buenos discos, es más, para mi el mejor disco del 2013 apenas aparece en ninguna lista entre las revistas especializadas:

Faint wild light (Digitalis 2013) es el mejor disco que se ha editado en 2013, punto. Y dispuesto estoy a retar en duelo fratricida al que lo rebata. Como la portada del disco describe es  música de campiña inglesa, cercano a Nick Drake o Gravenhurst, un disco tan normal y sencillo a primera escucha, como exquisito y lleno de detalles de producción e instrumentación cuando ahondas en una escucha más refinada. Escucha con unos auriculares (que no sean beats por favor) una canción instrumental aparentemente tan sencilla como  “Speak, memory”,  y te darás cuenta de la retahíla de instrumentos usados, incluyendo unos carraspeos y tarareos. Con ese muro de sonido teje un tapiz íntimo, paisajista y cinemático que sirve de lienzo sobre el que dibujar unas melodías sublimes, con una voz susurrante pero llena de alegría y ritmo. Para nada es triste sino que invita a bailar, tiene un punto ácido, un punto Alicia en el país de las maravillas. Algo que es radicalmente opuesto a lo que venía haciendo James Ginzburg, productor de electrónica experimental en grupos como Emptyset. La mejor canción del lote es “Shattered stars” pero todo el disco al completo es una delicatessen, “Darker” con su estribillo marcial o “Halfsleep” con un piano monocromático. El disco está en spotify y tiene menos de mil escuchas, en youtube/vimeo solo hay dos videos con menos de mil visitas…

She’s a waterfall

Decir que Darkstar son como unos Animal collective circa “MPP” al ralentí puede dar una idea clara de lo que nos podemos encontrar en “News fron nowhere” (Warp) pero no sería justo compararlos con los de Baltimore, para ambos. Los americanos tienen un pulso creador arriesgado y Darkstar van a rebufo, pero consiguen excelentes melodías  psicodélicas sin la necesidad de imbuirlo todo en unas percusiones etíopes pasadas de vuelta. Aquí la voz es el armazón al que se le van añadiendo capas de samples, loops o tranquilos pianos y ambientes que te predisponen para un viaje astral, por que lo que presentan aquí es psicodelia moderna, sin una sola guitarra y con electrónica amable, un paso intermedio entre el colectivo animal y el primer disco de MGMT. Las cumbres del disco son “Armonica” y las más sencilla “A day´s pay for a day´s work” .” Amplified ease” y “You don´t need a weatherman” gustarán mas a los fans de los animalillos.

A cualquiera que le guste la canciones menos techno-pop del “Seventeen seconds” de The Cure verá en “The new life” (Taugh love), de los norirlandeses Girls names una música emparentada, porque la base es la misma, un bajo narrador de historias cruzadas con guitarras single coil que te incitan a bailar sólo en tu cuarto, aunque sin necesidad de tener el pelo cardado. “Pittura infamante” es un single en toda regla. Las guitarras arabescas de este disco beben de fuentes como el genial  Will Sergeant , “Notion” o “The Olympia” suenan al hombre conejo y, por tanto, no pueden sonar mal.

Fuera de las Major leagues del amigo Malkmus, aparecen discos con sonidos menos inmediatos o populares.

Una banda sonora para una representacion teatral, nada menos que de  “Guerra y paz” Krieg und Frieden (Mute 2013) en teutón. Pergueñada por el hombre fuerte del techno alemán puede sonar a chiste, pero Apparat  se aleja de las pistas de baile usando el drone para deleitarnos con una imagen desoladora en la versión noise de “44”,  o momentos cinemáticos como en “Austerlitz”. Con maneras más clásicas usa un trío de cuerdas y piano para las embelesadoras “44”, “Pv” o “Krieg und Frieden” que pude capturar en vivo en su actuación del primavera sound:

Sasha Ring pierde fuelle cuando su ego interfiere e introduce su voz en un par de temas pero el resultado general es excelso.

Jon Hopkins es co-productor de Coldplay, si  puedes obviar esta tara para analizar su trabajo en solitario “Inmunity” (Domino 2013) te encontrarás con una electrónica cercana al dubstep menos oscuro y mas accesible. Glitches y beats en “Open eye signal”,  alternados con pianos hipnóticos y reflexivos en “Abandon window” e incursiones en el minimal repetitivo en “Sun harmonics”. La parte cercana al dubstep es la que más aprecio y la versión single de “Breath this air” incluye vocales de la vocalista de Purity ring que creo que le sientan muy bien, respecto a la versión instrumental del álbum . El vídeo de esta canción es una joya y esta rodado en los cárpatos rumanos…

 

Ludovico Einaudi  podría pasar por el clon italiano de Michael Nyman, calvete, con gafas, pianista y con querencias minimalistas. Es el mas comercialote de esta reseña y sus canciones podrían rellenar minutos de anuncios publicitarios, una especie de Moby del neoclasicismo. Si dejamos de lado estos prejuicios “A time lapse”  (Decca 2013) es un buen disco de canciones cortas y basadas en el piano y arreglos de cuerda épicos, alguna gota de electrónica para arrimarse a la sombra del árbol Ritcher. Con todo esto forma un álbum que puedes escuchar en casa una tarde de otoño dedicada sacarle brillo a la colección de espadas de Hattori Hanzo.

Siempre hay un disco del año pasado que escuchas en el año siguiente y que no entra en las listas, como la mía ha llegado tarde, he tenido tiempo de incluirlo. De nuevo con prejuicio incluido, Alessandro Cortini ha sido miembro de Nine inch nails (o, glups!! muse), grupo del que no escucho nada desde los noventa y que inesperadamente actuará en el PrimaveraSound 2014. Su propuesta bajo su propio nombre no se asemeja al grupo que Trent Reznor lidera. Cortini utiliza sintetizadores analógicos de la época en la que a Alan Parsons le salieron los primeros vellos faciales. Ensamblando piezas monocordes, drones de longitud de onda kilométrica, ritmos asintóticos y bucles moebianos tendientes al ruido blanco. Ha editado de forma muy limitada dos referencias en vinilo bajo el sello Important records con el nombre de Forse 1 y Forse 2, en ellos todas las canciones tienen por título una palabra acabada en la vocal a. Destacaría “Carta” y “Resta”. Imprescindible.

Por supuesto existe una lista en spotify  con muestras de lo que he ido escuchando todo el anyo  :

2013 canciones

2013 canciones

La del 2014 ya la he empezado , pero solo tiene 3 canciones de momento, si alguien quiere aportar piezas, ambas son colaborativas.