Piano day

El próximo domingo 29 de marzo se celebrará por primera vez el Día del piano, parece mentira que habiendo días internacionales para todo tipo de eventos (4 de febrero: Día del orgullo zombi. 8 de agosto: Día internacional del orgasmo femenino. 30 de noviembre: Día de “no comprar nada”, etc…) aún no existiera un día para celebrar el uso y disfrute de este instrumento. La idea de la celebración ha sido del pianista alemán Nils Frahm que ha situado la celebración en el día número 88 de cada año “hasta que el sol explote”. Para la celebración del día se ha preparado una página web a la que se puede enviar colaboraciones, piezas exclusivas o “regalos” para compartir inspirados por el piano. http://www.pianoday.org/

Como para disertar del origen histórico, técnica, su influencia en la música clásica y el jazz la wikipedia hace bien su labor, voy a aportar mi granito de arena enumerando algunas piezas de pianistas o músicos que usan ese instrumento que no aparecen en la enciclopedia y que creo merecen una mención, pondré entre paréntesis alguna canción relevante. Por supuesto en los comentarios podéis añadir los que se me han escapado o creáis que deberían estar.

Solitude is bliss

Solitude is bliss

Empezando por lo que en los años 80 fue etiquetado bajo la etiqueta de “new age”, término que en tiempos posteriores ha quedado definido como peyorativo, jipioso, perroflautista y fatuo, probablemente fomentado por el señor Ramón Trecet, sí el del basket y la NBA, tenía un programa en la segunda cadena de TVE llamado “Música N.A.”que era bastante plomizo. A pesar de ello en casa abundaban las cassettes de mis hermanos mayores  recopilando canciones de artistas del sello Windham Hill, con pianistas como el americano George Winston (Moon), el belga minimalista Wim Mertens reconocido por los gallegos por la música del programa de la TVG Labranza (Struggle for pleasure) o por la banda sonora de “El vientre de un arquitecto” (Close cover) dirigida por Peter Greenaway. El griego Yanni ( Marching seasons), cuyo pelazo y puesta en escena evoca al !!!horror!! Luis Cobos (otra razón para lo peyorativo del término new age). En otra cinta también había músicos de otros sellos, en especial recuerdo a Ryuichy Sakamoto y su tema principal para la banda sonora de “Feliz Navidad Mr Lawrence” (Sakamoto actúa en la película junto a David Bowie). Suzanne Ciani tuvo mucho éxito con “Velocity of love”, Phillip Glass (Opening) por supuesto no puede faltar, como otro pez gordo Michael Nyman (The heart asks pleasure first), aunque su obra con cuerdas me gusta más…pero la canción que recuerdo con mayor impacto fue el “Poem without words .Part 2” de Anne Clark, creo que escuché la canción 18 veces seguidas! (en cassette, no había función “repeat”, y había que acertar por prueba y error dónde estaba el inicio de la canción así que tiene mucho más mérito que actualmente),es un síndrome de Stendhal en toda regla:

No tengo un recuerdo muy apreciable de este tipo de música durante los años 90, quizás la gente huyó despavorida del término N.A. y ha tenido que pasar un tiempo escondido para que renazca con prestigio ya simplemente como neoclásica o minimalista. Siempre de esta época hay que recordar a Rachel´s (Water from the same source) y alguna banda sonora como la de Yann Tiersen para Amelie en 2001 (Comptine d’un autre ete l’apres midi).

Acercándonos más a lo contemporáneo, existe un sello discográfico que está fomentando la edición de este tipo de  música, se llama Erased Tapes y es el propio sello donde milita Nils Frahm el promotor de la propuesta de la que escribo, del joven compositor alemán recomendaría un popurrí que se marca en su último disco en directo “Spaces” con la unión de cuatro piezas en especial la última llamada “More” y que pudimos disfrutar en el PrimaveraSound 2013.

En la nómina del sello inglés aparecen el joven Douglas Dare acompañando el piano con su voz(Carolina). Probablemente uno de los pianistas más veloces, el canadiense Lubomyr Melnyk  (Pockets of light). El hiperactivo Peter Broderick (Pulling the rain), multiinstrumentista, productor y colaborador en infinidad de discos. Y mis amados ” A winged victory for the sullen” sinergético y sinestésico choque de neutrones ralentizados entre el drone de Adam Wiltzie y el piano de Dustin O´Halloran  (Minuet for a cheap piano number one). El propio O´Halloran en solitario tiene un par de discos de solos al piano del que se aprovecharon canciones para la banda sonora de “Maria Antonnieta” por Sofía Coppola. Pero su obra cumbre es el disco en el que engarza su piano entre melódicas cuerdas “Lumiere” del 2011 “We move lightly” estaría en el nadir.

Otro al que he visto en directo, el islandés Olafur Arnalds (Lost song),  que editó sus primeros discos en Erased tapes y que  debido a su éxito acaba de lanzar su segunda referencia con Universal, una revisión de canciones de Chopin. Un poco más cercano a la ortodoxia clásica está el gran Max Richter, sus discos están siendo reeditados por Deutsche Grammophon con la ultraclásica presentación con el marco en amarillo. Max reconoce en Luciano Berio ( Six encores:Wasserklavier) a un maestro.

Para ir acabando mencionaría a Eluvium (The well-meaning professor), Goldmund (Threnody), Greg Haines (The spin), Ludovico Einaudi (Time Lapse ) el doble italiano de Michael Nyman, Rachel Grimes, la pianista de Rachel´s en solitario (The Herald).Tygran Hamasyan (The spinners) William Basinski (Melancholia I).Nikola Melnikov

Para acabar menciono un rara avis Aphex twin , el amo del jungle, drum”n”bass, glitch, breakcore, y todo lo bello que se pueda extraer de las máquinas electrónicas, tiene a bien intercalar entre sus discos piezas exquisitas de piano como Nanou 2 que Stuart Braithwaite una vez describió como ” Richard D. James tocando una canción como si fuera la última cosa que hiciera”

En los comentarios podéis añadir las que consideréis oportunas. En spotify tengo una lista con algunas de estas canciones y otras con un estado de animo parecido:

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Woozy With Cider

I’ll still be staring out at the street confused about love and life

I’ll still be staring out at the street confused about love and life

I Watch the park quieten from the hotel window, I hear you softly sleep amongst the cars and saluting songbirds,
For a city whose size had scared me for years right now it’s a feeble evening row, not un-similar to a beach evening ending
On the table to my left there’s a magazine with a picture of dead monkey, making a mockery of what I’d call art
But what would I know about the scene in the city that has swallowed up friends lovers and family,
Just give me a village the size of a teacup
You’re happier here spread out with your eyes closed,
I feel I should order a drink in celebration to welcome the summer, whose first day is ending
Should you wake you’d catch me of course and ask me the wisdom of drinking once more
I cast me mind back to yesterdays wedding where we got drunk and fell over
I did my best to be polite to a family I’d never met, but on numerous occasions, I guess, I could have tried harder
Of course by the end of the night I was a best friend with everyone and every ones wife but right now I couldn’t remember their names no matter how hard I try

As the sun glares through the hotel window I wonder of our future and where it will lead to,
I wonder if you’ll be laying there 10 years 20 years 30 years down the line
I’ll still be staring out at the street confused about love and life,
It’ll be interesting to see if anyone every bought those songs of mine if anyone heard those words that I never got quite right,
I think I can be honest in presuming the world is not exactly going to be leaping out its bed to make me rich using my songs in adverts selling oranges or lemons,
Who knows I may end up owning the whole street, or more likely sleeping under tree in the park opposite
Would the runners keep me awake or would I keep them asleep
I’d hope I have the sense to move back home, as lovely as today is, I‘d imagine the winter would be rather cold

I’d been told for years that the devil had the best tunes and that the devil lived down here whereas us country folk weren’t worth the salt from the road
Ex pat magazine editors who choose to loose their temper on the easily persuaded northern town dwellers
And sure enough 99 percent of the people I meet have scant regard for entertaining me, it seems I’m too old too slow too quiet and just wrong
And I’m glad. In their cocaine fuelled electronic cabarets I’ll be the man at the bar drinking overpriced whiskey from a bar maid who’s to good to catch my eye
She only works here two nights a week, the rest of the time she’s a singer in a rock and roll band
I bet she’d change her tune if I told her my album had peaked at number 172 and that I also had friends who worked in bars and that didn’t define who they are
Though it certainly helps their capacity to drink.

But I’ve strayed off the subject
Now I’ll be leaning over and waking you up, and you’ll squint at me through the cracks between your eyelids, woozy with cider
As if you’re asking exactly where we are and exactly what I wanted.
And I’ll be happy because we won’t be taking anything too seriously.

El rey de la estática.

El 6 de marzo de 2010 Mark Linkous estaba visitando a unos amigos en Knoxville, Tennessee. Por la mañana recibió un mensaje de texto en el teléfono con malas noticias, salió fuera de la casa situada en la calle Irwin y, a sus 47 años, se disparó en el corazón con un rifle.

Fue la segunda vez, y definitiva, que moría. La primera fue en 1996, tras un nefasto cóctel de alcohol, Valium y quizás algo más, que le hizo perder la consciencia durante catorce horas, con la mala suerte de aprisionar sus piernas con su propio peso, lo que provocó una falta de riego sanguíneo en ellas. Durante la reanimación sufrió un infarto que le dejó sin pulso dos minutos pero, milagrosamente, recuperó el aliento. Un aliento atado a unas secuelas que le acompañarían el resto de su segunda vida, seis meses en una silla de ruedas, años de rehabilitación y ayudas de prótesis para poder mantenerse erguido y altivo.

Linkous inició su carrera musical en los años 80, huyendo de la tradición familiar de trabajar en las minas de carbón de Virginia. Tocó con la primera banda punk de Charlottesville, según sus propias palabras. Se mudó a NY y formó su primer grupo The dancing hoods, que editaron dos álbumes de post-punk con poca repercusión, por lo que tras un paso por Los Angeles, Linkous se vuelve a Arlington, Virginia en 1988. De la gran manzana y los gigantes de acero y cristal se vuelve a vivir a una granja aislada en mitad del rural, donde comienza a construir su propio estudio, una cabaña aneja al garaje donde guarda un Charger del 68 y una moto guzzi V7, un caballo que echa chispas.

Un estudio bautizado como “Static King”, una cabaña  minúscula donde poder trabajar por sí mismo, tocar todos los instrumentos, experimentar con pistas, capas, filtros, electricidad estática y efectos como un artesano lo-fi, grabando con el ocho pistas que David Lowery le prestó.

More yellow birds

De este estudio y sus distintas versiones, tantas como mudanzas, surgieron unos cuantos álbumes bajo el nombre de Sparklehorse. Su debut  “vivadixiesubmarinetransmissionplot” (Capitol 1995), obtuvo cierto éxito comercial en los circuitos alternativos con la canción “Someday i will treat you good”. El disco cayó en las manos de John Peel que lo promocionó en su programa de radio en la BBC, en Europa Parlophone editó el disco y  Colin Greenwood  propuso a Sparklehorse como telonero en los conciertos de la inminente gira europea de Radiohead, por ello la popularidad de Linkous en Europa es mayor que entre sus compatriotas. Durante esta gira sucedió el episodio de su muerte temporal, un acontecimiento que influye en su segundo disco “Good morning spider” que se editó en 1998, de nuevo a través de Capitol. La tercera canción  “Saint mary” está dedicada a las enfermeras del hospital  donde fue atendido.

La siguiente muestra de su personalidad es uno de mis discos favoritos y el motivo de esta entrada, pero quizás no sea el preferido del propio Linkous. “It´s a wonderful life” vio la luz en 2001 de nuevo a través de Capitol Records. Se le asignó un nuevo A&R que influyó en la producción del disco más de lo que Linkous deseó, le aconsejó que trabajara con otros productores y músicos, a lo que Linkous accedió ya que no quería tener “visión de túnel”. Dave Fridmann, uno de los productores más emblemáticos de los últimos años fue el elegido, la colaboración con PJ Harvey también introdujo a John Parish en el libreto, curiosamente esta grabación se hizo en Barcelona por capricho de la mujer de Parish, y también participó Adrian Utley. Otros aportaciones fueron las de Nina Persson y Tom Waits. Linkous relata en alguna entrevista que la primera versión del álbum se vio censurada y las canciones más experimentales se cayeron del repertorio. La secuenciación final reforzó las canciones más accesibles dejando las canciones más intimistas al final. El A&R de Capitol también se inmiscuyó al incluir en la comercialización del disco una pegatina informando del “featuring” de Polly Jean. Linkous relató en entrevistas que se cansó de discutir con la gente de Capitol y se sometió a su presión, quizás por ello si entras en su preciosa e interactiva web http://www.sparklehorse.com/ no encontrarás referencias a este disco, y si un montón de apuntes manuscritos sobre el resto de su discografía.

A pesar de ello sigue siendo mi preferido. El disco empieza con la canción que da nombre al disco y es una respuesta a los periodistas que se quejan de que sólo escribe canciones depresivas. Con una caja de música de juguete, un susurro y el omnipresente fondo de interferencias radiofónicas Linkous arma una nana vitalista y exquisita.

“Gold day” y su voz clara en primer plano me recuerda a los mercury rev de “Deserter´s song“, pero pasados por el filtro particular de Linkous y sus ruidos raros grabados del revés.

El rasgar de la guitarra filtrada arranca “Piano fire”,  la canción más pop del conjunto, con los coros de Polly Jean Harvey, el súcubo indie induce “eargasmos” a quien la escucha.

“Sea of teeth” me devuelve al tempo narcótico con una instrumentación más clásica, la textura de la voz marca el acento, fricativo, bilabial y líquido.

La sueca Nina Persson aporta coros a “Apple bed”, un blues melódico con base de caja de ritmos y el final embarullado con el violín de la policewoman  Joan Wasser, para dar paso a otro hit ensuciado por fuzz y lo-fi  “King of nails”.

El piano abre otra canción grabada en España, delicada y limpia de producción. “Eyepennies” entrelaza la voz de PJ y la de Mark Linkous en una simbiosis sinestésica de colores y sabores.

“Dog door” y Tom “la rana” Waits. Dijo Linkous que la primera canción que idearon para el disco se perdió entre el corrreo postal de estados unidos y que tuvo que rescatar una estructura a la que le costaba cuadrar una letra y melodía, para enviársela a Waits. Linkous voló hasta el estudio del bardo para ajustar sus aullidos sobre la base industrial y surgió una pieza digna de la unión de dos grandes perros verdes.

“More yellow birds” es mi preferida, el inicio con unos violines melancólicos y la percusión perezosa da entrada a la voz de Linkous, arrastrando las consonantes y recreando sus metáforas surrealistas. Preciosa.

Y seguimos con “Little fat baby”, tiene acordes más alegres, la voz doblada con Sophie Michalitsianos y ese crepitar de las cuerdas al final de la canción que la hacen especial.

Una caja de ritmos marca un compás sencillo que se ve redoblado por una batería que te anima a bailar, la pedal-steel guitar marca la sonoridad de la canción. La coda final “Won´t you come to comfort me” y  los violines forman un drone esperanzador.

“Babies on the sun” parece una canción tradicional de los campos de algodón filtrada por todos los cachibaches vintage que Linkous dispone.

El disco se cierra con un corte oculto “Morning hollow”, escondido y oscuro.

Un disco que, como todos los suyos, contienen letras surrealistas y con metáforas poéticas donde abundan todo tipo de animales, donde los fantasmas levitan hacia el sol, y se escarba en los suelos para encontrar tesoros infantiles. Pareciera que elije las palabras por su sonoridad, por su pronunciación, remarcando en la dicción los fonemas fricativos, bilabiales y alveolares. Tienen una personalidad propia reconocible, son canciones que suenan a Sparklehorse y a nada más.

Here comes the painbirds

Su siguiente disco “Dreamt for light years in the belly of a mountain” (Capitol 2006) contiene un descarte del anterior, la canción que le da nombre y que se editó en un Ep anterior como “Maxine”. Diez minutos opiáceos. El álbum es como los dos primeros, una colección surtida de  punk melódico radiable, aderezado con medios tiempos depresivos, todo aliñado con los filtros y el sonido propio de Linkous. Aporta producción Danger Mouse, que sorprendió a Linkous con la producción del “Grey Album”  un mash up del “White album” de los Beatles (Apple 1968) y el “Black album” de Jay-Z (Roc-A-Fella 2003).

A raíz de esta colaboración buscaron un proyecto en común, sonaron nombres como Dangerhorse o Sparklemouse, pero el proyecto se convirtió en un ménage à trois al unirse David Lynch y aportar fotos relacionadas narrativamente con las canciones que se  incluirían en un libro de edición limitada. El artefacto multimedia pasó a denominarse “Dark night of the soul” como el poema de San Juan de la Cruz. La orgía se completó con las voces de Jason Lytle, Julian Casablancas, James Mercer, Suzanne Vega, Iggy Pop, Frank Black, David Lynch y más, entre ellos Vic Chestnutt un apoyo mayor en la tragedia de Linkous, ya que Chestnut estaba parcialmente paralizado desde los 18 años por un accidente de tráfico. Chestnut se suicidó el día de navidad de 2009, al verse incapaz de financiar sus gastos médicos y para dejar de ser un peso para su familia decidió quitarse de en medio.

El último trabajo publicado con la participación de Mark Linkous es la grabación  número 15 para las series “In the fishtank” del sello holandés Konkurrent, para esta ocasión se reunieron Sparklehorse y el músico experimental austriaco Fennesz.

En reacción a su muerte valiosos músicos como Colin Greenwood, Steve Albini o Steven Drodz emitieron notas públicas de condolencia, coincidiendo en su cortesía, personalidad pausada y sinceridad. Patti Smith escribió que sus canciones eran oscuras como el carbón comprimido en diamantes.

Adam Bryanbaum Wiltzie y su grupo A winged victory for the sullen le rindieron tributo en su hermoso álbum homónimo con la canción de dos partes “Requiem for the static king”.