El legado de Nikola Tesla en Serbia

La Central hidroeléctrica en el río Vučjanka es la segunda , por antigüedad, construida en  Serbia, se encuentra a unos pocos kilómetros por encima de la ciudad de Vučje cerca de Leskovac, fue construida en 1903 y ha estado funcionando ininterrumpidamente desde  entonces.

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La Central hidroelectrica del rio Vucjanka, con las palas de la turbina Pelton

Reconociendo el potencial de la corriente alterna para proporcionar electricidad segura, la Sociedad Eléctrica de Leskovac se formó en 1901. Con los ojos centrados en el  río Vučjanka, el grupo reunió a 168 accionistas para recaudar capital y financiar la construcción de la central hidroeléctrica de Vučje . El equipo, que incluye la primera línea de transmisión al Reino de Serbia – de Vučje a Leskovac (16 km) – fue comprado por 152.700 dinares de la época en oro, de la empresa alemana “Siemens-Halske”, y la construcción fue encomendada a Joseph Granzan, originario de  Gran Bečkerek ( la actual Zrenjanin).

A Đorđe M. Stanojević se le considera el mayor promotor del proyecto, amigo de Nikola Tesla ya en 1894 publicó el libro “Nikola Tesla y sus inventos” siendo el primer libro sobre Tesla en Serbia y el segundo en todo el mundo, a él se le considera el padre de la electrificación de Serbia. En el patio de la central hay  una estatua dedicada a su figura y dentro de la sala de turbinas una medalla con el Premio “Tesla Spirit” otorgado por la “Tesla Science Foundation“.

La central se inauguró  el 11 de diciembre 1903 según el calendario antiguo o el 24 de diciembre siguiendo al calendario gregoriano, la fecha  pudo haberse elegido porque ese mismo día de 1877 Leskovac fue liberada de la ocupación turca-otomana. Las turbinas comenzaron a trabajar con 2 unidades hidráulicas de la marca Siemens & Halske de más de 139 kW.  En 1931 se puso en funcionamiento la tercera, de la marca sueca ASEA de 800 kW, por lo que esta planta recibió una capacidad instalada total ligeramente superior a 1 MW.

Al transmitir una corriente alterna de 50 hercios a 7000 voltios, considerablemente alta respecto a otras centrales coetáneas, la central de Vučje pudo transformar la economía regional. En aquel momento la floreciente  industria textil basada en la manufacturación del cáñamo se aprovechó de la energía suministrada por dicha central, llegando a conocerse a  Leskovac como “el pequeño Manchester”.

Hoy en día produce alrededor de cuatro millones de kilovatios-hora de electricidad al año. En 2005 la planta hidroeléctrica de Vučje, fue  incluida en la lista de hitos históricos sobre instalaciones eléctricas del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE). Esta lista de “hitos” incluye sólo un puñado de instalaciones europeas, la mayoría de las cuales fueron obra de varias personas con nombres reconocibles incluso para aquellos que no tienen interés en la electricidad, incluyendo Benjamin Franklin y Guglielmo Marconi.

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Uno de sus curiosidades reside en el método en el que el agua es introducida en la central. Desde unos cientos de metros río arriba el agua se desvía por un canal excavado en la piedra de la montaña, con aproximadamente 900 metros de largo y una media de  metro y medio de profundidad, el acceso a este  canal está prohibido, pero no hay nadie que lo impida,  siendo bastante seguro la mayor parte del recorrido. En algún punto existe una barandilla de seguridad donde hay espacio para una sola persona y realmente estas en un despeñadero con una caída vertical  de 100 metros. El caudal está regulado por distintas exclusas hasta llegar a la galería de presión  situada  unos 100 metros más alta que la central desde donde se deja caer a través de una tubería de plástico blanco. Al final de la galería de presión se suministra el agua a la turbina por medio de una válvula de aguja, también llamadas inyectores, los cuales tienen forma de tobera para aumentar la velocidad del flujo que incide sobre las cucharas de la turbina tipo Pelton, que consiste en una rueda (rodete o rotor) dotada de cucharas en su periferia, las cuales están especialmente realizadas para convertir la energía de un chorro de agua que incide sobre las cucharas.

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Inicio del canal

En los alrededores de la central existe un parque recreativo que supongo que en verano tendrá visitantes, en el momento de mi visita  un hotel abandonado se derrumbaba en frente de la central y el acceso a la central estaba restringido pero aguas arriba, a unos doscientos metros, hay una preciosa cascada. Además del precioso entorno natural existe una iglesia dedicada a San Juan Bautista, en su frontispicio de puede ver la imagen de la cabeza de San Juan cortada en una bandeja de plata, en una pequeña colina del patio de la iglesia existe una inscripción en madera  donde se indica que esta zona  está enterrado el famoso guerrero local Vlajko Radenković que lucho contra el imperio otomano. En los meandros del río también se pueden visitar molinos de agua donde los autóctonos muelen el maíz, con un poco de suerte te pueden invitar a un desayuno local.

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Carrera de orientación

Desde hace unos años el minúsculo pueblo de Sant Jaume de Frontanyá acoge en época estival un evento deportivo sencillo y divertido, una carrera de orientación. Una disciplina donde se aúnan esfuerzo físico, capacidad de orientación, y competitividad. Todo eso en el pueblo menos poblado de Catalunya, ya que desde los años 70 su población ha fluctuado alrededor de la veintena de personas. Está situado en la comarca del Berguedá en el extremo nororiental de la provincia de Barcelona, en zona prepirenaica.  El pueblo tiene una preciosa iglesia construida en el siglo XI, de estilo románico que en su momento formó parte de un monasterio de la orden de los agustinos. Entorno a esta iglesia apenas se suman una plaza central con su consistorio, un restaurante y unas apiñadas casas de piedra y madera. Coronando la aldea se levanta un cerro rocoso de unos 200 metros de altitud y rodeando todo el paraje, el bosque. Un bosque montañoso como un tapiz de diversos colores tejido por perennes coníferas entrelazado con pinceladas caducas, levantado sobre una moqueta natural de sotobosque donde los boletaires pixapins se sienten en el paraíso.

Sant Jaume de Frontanyá

Los dos días en los pirineos que es  como se llama oficialmente la prueba, tiene un día de competición y otro de carrera popular. En esta última modalidad participé dos años gracias al consejo de Marc uno de los organizadores, perteneciente al club Xinoxano. No es un deporte físicamente exigente y en la categoría de iniciación puedes tomártelo como un paseo agradable por un entorno precioso, incluso puedes para a sacar fotos, o ponerte a correr si tus ansias de victoria son grandes.

La prueba consiste en ir encontrando de forma ordenada unos puntos de paso, con la única ayuda de un mapa que te dan momentos antes de iniciar la carrera. Estos controles están desperdigados en una zona delimitada de carrera en los alrededores del pueblo, son visibles porque tienen una pequeña bandera arlequinada blanca y naranja, y junto a ella la baliza donde se hace el chekpoint. El mapa tiene indicaciones topográficas como curvas de nivel, referencias arquitectónicas, senderos, precipicios, tipo de vegetación y si es atravesable, tocones, riachuelos, socavones,  etc… Ese mapa, y una brújula opcional, es la única guía que tienes, tu sentido de la orientación, tu instinto y tu capacidad de decidir y elegir el sendero correcto se pone en juego. Además es una carrera contra el tiempo, con el mapa también te entregan un identificador personal, una pinza en el argot, que recoge tu tiempo de carrera y los pasos por las distintas balizas, siempre en el orden adecuado, hasta la llegada a meta.  También es una carrera contra tí mismo ya que hay muchos participantes de distintas categorías en la zona de carrera, cada categoría tiene un trayecto y un número de balizas distinto por lo que no es posible seguir al que tienes delante. Al aumentar de categoría el número de balizas  aumenta y la separación entre ellas es menos lineal, por lo que tienes gente cruzándose en tu camino pero que no debes seguir, debes elegir tu propia senda, ser independiente.

prepirineo

Una vez la carrera acaba puedes reponer fuerzas y de paso, apreciar la comida catalana en el restaurante del pueblo con una carta de manjares autóctonos como las manos de ministro con nabo, pollo con prunas o el sabroso jabalí con unas patatas al caliu y un all i oli casero. Si la sobremesa se estira hay que tener en cuenta que en esta zona montañosa por la tarde llueve siempre, de forma torrencial, es el precio que hay que pagar para mantener el verdor de ese hermoso paraje.

Que verde era mi valle

Estas fotos están tomadas con un objetivo Tokina RMC 28 mm f2.8. Es un objetivo antiguo que estuvo en producción hasta el año 1979, lo que implica una construcción robusta en metal, un tamaño comedido, con una longitud de 38 mm y un diámetro de 62 mm, es de dimensiones parecidas a los clásicos 50 mm para retrato que venían de serie con las cámaras de carrete de la época. Por supuesto es de enfoque manual, el barril de enfoque  es metálico se desplaza suntuoso y tiene escala de distancias en metros y en pies, con una distancia mínima de enfoque de 30 cm. Pesa 185 gramos.

Ópticamente es una longitud focal fija 28 mm, un angular intermedio ideal para fotografía de paisajes y callejeo, aplicando el factor de multiplicación en mi sensor APS-C equivale a un 42mm. Está construido con siete elementos en siete grupos y consigue una apertura máxima de f2.8 y una mínima de 16, el diafragma tiene 6 palas. La apertura se selecciona manualmente en un anillo con los únicos seis pasos disponibles marcados (2.8-4-5.8-8-11-16). Dispone del recubrimiento propio de Tokina por aquella época el RMC (rainbow multi coating).
Berguedá

El mío es un objetivo con montura Pentax K por lo que puede ser usado en todas las cámaras de la marca, tanto analógicas como digitales y siendo un objetivo completamente manual, Pentax ha mantenido la capacidad de poder usar estos objetivos de forma sencilla. Una vez el objetivo está colocado, se enciende la cámara y, automáticamente, te pide que introduzcas la longitud focal del objetivo, esto lo hace para que funcione correctamente el estabilizador del cuerpo SR (shake reduction). En el menú de ajustes se debe permitir el uso del anillo de apertura, lo que quiere decir que tendremos que definir la apertura y cambiarla manualmente, como no hay trasvase de información entre cuerpo y objetivo, la cámara no sabe qué apertura has elegido. El dial de modos debe estar en posición M de manual, a través del visor no se indica la apertura pues la cámara la desconoce, pero gracias al botón configurable, botón verde, podemos hacer una medición de la exposición y la cámara seleccionará la velocidad adecuada de obturación, podemos subexponer o sobreexponer modificando el tiempo de exposición a nuestro antojo.

Otro favor que nos han hecho los ingenieros nipones es la confirmación de enfoque, aunque el objetivo sea de enfoque manual, el cuerpo nos dice cuando estamos enfocando correctamente. Si mantenemos pulsado a media caña el disparador y vamos girando el barril de enfoque podemos ver a través del visor como, se ilumina en rojo el punto de enfoque central. En las cámaras más modernas la tecnología del “focus peaking” hace el enfoque manual todavía más fácil.

Es  todo lo contrario de los objetivos modernos, pequeño, metálico, ligero, práctico y sobre todo barato. Este objetivo lo compré por 40 euros.

Símbolos

La CN Tower, la Canada´s National Tower, es una torre semejante al madrileño “pirulí”, un símbolo de la ciudad de Toronto, un icono del país, Canadá, el gran desconocido norteamericano imbuido entre las fauces alienantes de los states. La torre se abrió al público en 1976, e igual que Torrespaña sirve de torre de telecomunicaciones para diseminar las radiofrecuencias por todo el basto territorio septentrional del continente americano. Para ello un helicóptero grúa Sikorsky S64, llamado Olga, colocó las últimas piezas de la antena principal, alcanzando los 533.33 metros. Se convirtió en el edificio (no sujeto por cables)  más alto del mundo y ostentó ese récord durante más de 34 años.

A diferencia del estilete español, el acceso a la CN Tower es público y atrae turistas de todo el mundo para subir a su mirador, dónde también hay un restaurante giratorio. Es una visita obligatoria, incluso para los que tiene vértigo como yo… La torre está situada en la orilla noroeste del lago Ontario, cerca del puerto y en las inmediaciones del Rogers centre, el estadio donde juegan los Toronto blue jays, el equipo de baseball de la ciudad. En el momento en que pasé por allí se podía acceder al estadio y es una buena idea entrar para ver las dimensiones del coliseo que luego se harán pequeñas desde lo alto. En la base de la torre existe un control de seguridad peculiar, debes entrar en una cápsula cilíndrica parecida al arco de los aeropuertos que se cierra y proyecta chorros de aire comprimido sobre tu cuerpo… Es como un cacheo de aire comprimido, un poco raros sí que son estos canadienses.

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Posteriormente accedes al ascensor ultrarápido que sube a una velocidad de 22 km/h y tarda 60 segundos en escalar hasta el piso de observación principal, a 352 metros. El ascensor está situado en el exterior de la estructura de hormigón y es acristalado, por lo que ves en todo momento como los inmensos rascacielos del downtown se van haciendo pequeños a una velocidad vertiginosa, esto hace que te preguntes qué demonios haces allí. En la primera cúpula puedes observar, en una pasarela exterior, la vista de 360 grados, desde el lago Ontario, como si un amplio mar se tratase, a la enorme ciudad de Toronto, con sus rascacielos convertidos en pequeñas piezas de un tetris urbanístico, las grandes arterias de asfalto con todoterrenos que parecen pegotes de colesterol. En un cuadrante del mirador hay un suelo de vidrio, al cuál me costó horrores pisar, pues te enfrentas al vacío y desde el que se veía el citado estadio de baseball pequeñito, con jugadores habitantes de Liliput.

suelo de cristal

A través de otro ascensor interno se puede acceder al skypod, otro mirador más diminuto, a 447 m de altura, en su entrada destaca una inscripción orgullosa, el mirador más alto del mundo.

La escena musical canadiense ha aportado los últimos años una gran variedad de artistas de primer nivel, si exceptuamos a Justin Bieber y Avril Lavigne claro, principalmente se ha desarrollado en la zona francófona, con Montreal como referente, pues es una ciudad mucho más efervescente culturalmente hablando. De Canadá han salido sellos como Constellation y grupos como Godspeed you black emperor y sus ramificaciones, Broken social scene, The new pornographers, Destroyer, Do make say think, Hot hot heat, The hidden cameras, Wolf parade, Japandroids, Sunset rubdown, Junior boys, Rufus Wainwright y familia, Cowboys junkies, Ron Sexmith y un largo etc… Incluyendo a Barenaked ladies, los creadores de la sintonía de la serie de la que no entendéis muchos chistes, The big bang theory…

Y por supuesto Arcade Fire, el grupo con mayor proyección internacional, abanderados de un rock épico, grandilocuente, vitamínico y polirítmico. Su primer disco “Funeral” (Merge 2004), obviaré el EP (us kids know) aunque incluye joyitas como No cars go. “Funeral”, decía, es su mejor disco, su nombre no es premonitorio de lo que te vas a encontrar, es fresco, rico en matices, cambios de ritmo que mejoran la estructura de las canciones agregando sprints finales, te parece estar escuchando varias canciones en una. Como en “Crown of  love” que empieza fúnebre y acaba con final bailable. “Wake up” con coro de niños épico y riff de guitarra ascético; la usaron U2 para abrir algunos conciertos, y hasta Bowie quiso unirse a ellos para interpretarla, antes de su retiro de los escenarios. Al ser una banda numerosa abundan los instrumentos adecuando cada canción al más oportuno en cuanto a sonoridad. Se escuchan acordeones, pianos, vientos, metales y arreglos de cuerda a cargo de Owen Pallet conocido como Final Fantasy, hasta que los japos le negaron el nombre. Es un disco completo y perfecto, no tiene relleno y todas las canciones son excepcionales, está bien secuenciado y las canciones más lentas están bien integradas en su conjunto.

Desde su publicación en 2004 el disco ha tenido un impacto inmediato, una aceptación general y, rápidamente, fueron contratados para una gira mundial que les llevaría a festivales como  Primavera Sound y a Paredes de Coura en el 2005. En ambas ocasiones estuve presente y su directo no decepciona, es épico, vívido y contagioso, son muchos en el escenario, alternan continuamente de formación y de instrumentos por lo que se les nota entregados y encantados de llegar a tanto público. Son una fiesta.

El segundo disco, el difícil segundo disco,  es mucho menos inmediato y más oscuro, grabado en una iglesia, abundan los órganos con sonidos más densos, y parece que se han encerrado en sí mismos para evitar la influencia de los grandes medios, la presión de tener que superar o igualar lo anterior. “Neon bible” (Merge 2007) también demuestra que Arcade fire no sólo se centran en la música, su artwork y sus videos interactivos favorecen la interconexión multimedia, la identificación entre artista y espectador, lo que consigue una relación más profunda que el simple hecho de comprar un producto.

El disco se cierra con su mejor canción, “My body is a cage” una canción  existencial, yo la interpreto como el llanto del que está encerrado en una prisión con los barrotes de oro, con todos los posibles a tu alcance, excepto el de escapar. Una metáfora sobre la industria discográfica, que aporta fama, dinero y materialismo pero que, a cambio, exige que entregues tu creatividad, que fuerzes la inspiración, que profanes tu arte. La coda final de la canción clama “set my spirit free”.

El tercer disco de Arcade fire se llama “The suburbs” (Merge 2010) y ganó el premio Grammy al mejor álbum del año. Si alguien considera que ese premio significa algo, probablemente tenga más axones y dendritas en la pelusilla del ombligo que en la cabeza. Es un disco largo, tiene 18 canciones, y vuelve a ser abierto y luminoso, también más simple y accesible. Con cimas como “Ready to start”, escuchar esta canción por la mañana asegura más energía que una raya de farlopa caducada o “Sprawll II” una suerte de “Haiti” tecno pop. Pero también abundan canciones que no llegan al nivel de discos antecesores.

La CN Tower y Arcade fire son dos símbolos de Canadá, un país solapado por la sombra de sus vecinos del sur que todo lo dominan y que infravaloran a priori lo que les es ajeno hasta que lo descubren y lo premian.