El rey de la estática.

El 6 de marzo de 2010 Mark Linkous estaba visitando a unos amigos en Knoxville, Tennessee. Por la mañana recibió un mensaje de texto en el teléfono con malas noticias, salió fuera de la casa situada en la calle Irwin y, a sus 47 años, se disparó en el corazón con un rifle.

Fue la segunda vez, y definitiva, que moría. La primera fue en 1996, tras un nefasto cóctel de alcohol, Valium y quizás algo más, que le hizo perder la consciencia durante catorce horas, con la mala suerte de aprisionar sus piernas con su propio peso, lo que provocó una falta de riego sanguíneo en ellas. Durante la reanimación sufrió un infarto que le dejó sin pulso dos minutos pero, milagrosamente, recuperó el aliento. Un aliento atado a unas secuelas que le acompañarían el resto de su segunda vida, seis meses en una silla de ruedas, años de rehabilitación y ayudas de prótesis para poder mantenerse erguido y altivo.

Linkous inició su carrera musical en los años 80, huyendo de la tradición familiar de trabajar en las minas de carbón de Virginia. Tocó con la primera banda punk de Charlottesville, según sus propias palabras. Se mudó a NY y formó su primer grupo The dancing hoods, que editaron dos álbumes de post-punk con poca repercusión, por lo que tras un paso por Los Angeles, Linkous se vuelve a Arlington, Virginia en 1988. De la gran manzana y los gigantes de acero y cristal se vuelve a vivir a una granja aislada en mitad del rural, donde comienza a construir su propio estudio, una cabaña aneja al garaje donde guarda un Charger del 68 y una moto guzzi V7, un caballo que echa chispas.

Un estudio bautizado como “Static King”, una cabaña  minúscula donde poder trabajar por sí mismo, tocar todos los instrumentos, experimentar con pistas, capas, filtros, electricidad estática y efectos como un artesano lo-fi, grabando con el ocho pistas que David Lowery le prestó.

More yellow birds

De este estudio y sus distintas versiones, tantas como mudanzas, surgieron unos cuantos álbumes bajo el nombre de Sparklehorse. Su debut  “vivadixiesubmarinetransmissionplot” (Capitol 1995), obtuvo cierto éxito comercial en los circuitos alternativos con la canción “Someday i will treat you good”. El disco cayó en las manos de John Peel que lo promocionó en su programa de radio en la BBC, en Europa Parlophone editó el disco y  Colin Greenwood  propuso a Sparklehorse como telonero en los conciertos de la inminente gira europea de Radiohead, por ello la popularidad de Linkous en Europa es mayor que entre sus compatriotas. Durante esta gira sucedió el episodio de su muerte temporal, un acontecimiento que influye en su segundo disco “Good morning spider” que se editó en 1998, de nuevo a través de Capitol. La tercera canción  “Saint mary” está dedicada a las enfermeras del hospital  donde fue atendido.

La siguiente muestra de su personalidad es uno de mis discos favoritos y el motivo de esta entrada, pero quizás no sea el preferido del propio Linkous. “It´s a wonderful life” vio la luz en 2001 de nuevo a través de Capitol Records. Se le asignó un nuevo A&R que influyó en la producción del disco más de lo que Linkous deseó, le aconsejó que trabajara con otros productores y músicos, a lo que Linkous accedió ya que no quería tener “visión de túnel”. Dave Fridmann, uno de los productores más emblemáticos de los últimos años fue el elegido, la colaboración con PJ Harvey también introdujo a John Parish en el libreto, curiosamente esta grabación se hizo en Barcelona por capricho de la mujer de Parish, y también participó Adrian Utley. Otros aportaciones fueron las de Nina Persson y Tom Waits. Linkous relata en alguna entrevista que la primera versión del álbum se vio censurada y las canciones más experimentales se cayeron del repertorio. La secuenciación final reforzó las canciones más accesibles dejando las canciones más intimistas al final. El A&R de Capitol también se inmiscuyó al incluir en la comercialización del disco una pegatina informando del “featuring” de Polly Jean. Linkous relató en entrevistas que se cansó de discutir con la gente de Capitol y se sometió a su presión, quizás por ello si entras en su preciosa e interactiva web http://www.sparklehorse.com/ no encontrarás referencias a este disco, y si un montón de apuntes manuscritos sobre el resto de su discografía.

A pesar de ello sigue siendo mi preferido. El disco empieza con la canción que da nombre al disco y es una respuesta a los periodistas que se quejan de que sólo escribe canciones depresivas. Con una caja de música de juguete, un susurro y el omnipresente fondo de interferencias radiofónicas Linkous arma una nana vitalista y exquisita.

“Gold day” y su voz clara en primer plano me recuerda a los mercury rev de “Deserter´s song“, pero pasados por el filtro particular de Linkous y sus ruidos raros grabados del revés.

El rasgar de la guitarra filtrada arranca “Piano fire”,  la canción más pop del conjunto, con los coros de Polly Jean Harvey, el súcubo indie induce “eargasmos” a quien la escucha.

“Sea of teeth” me devuelve al tempo narcótico con una instrumentación más clásica, la textura de la voz marca el acento, fricativo, bilabial y líquido.

La sueca Nina Persson aporta coros a “Apple bed”, un blues melódico con base de caja de ritmos y el final embarullado con el violín de la policewoman  Joan Wasser, para dar paso a otro hit ensuciado por fuzz y lo-fi  “King of nails”.

El piano abre otra canción grabada en España, delicada y limpia de producción. “Eyepennies” entrelaza la voz de PJ y la de Mark Linkous en una simbiosis sinestésica de colores y sabores.

“Dog door” y Tom “la rana” Waits. Dijo Linkous que la primera canción que idearon para el disco se perdió entre el corrreo postal de estados unidos y que tuvo que rescatar una estructura a la que le costaba cuadrar una letra y melodía, para enviársela a Waits. Linkous voló hasta el estudio del bardo para ajustar sus aullidos sobre la base industrial y surgió una pieza digna de la unión de dos grandes perros verdes.

“More yellow birds” es mi preferida, el inicio con unos violines melancólicos y la percusión perezosa da entrada a la voz de Linkous, arrastrando las consonantes y recreando sus metáforas surrealistas. Preciosa.

Y seguimos con “Little fat baby”, tiene acordes más alegres, la voz doblada con Sophie Michalitsianos y ese crepitar de las cuerdas al final de la canción que la hacen especial.

Una caja de ritmos marca un compás sencillo que se ve redoblado por una batería que te anima a bailar, la pedal-steel guitar marca la sonoridad de la canción. La coda final “Won´t you come to comfort me” y  los violines forman un drone esperanzador.

“Babies on the sun” parece una canción tradicional de los campos de algodón filtrada por todos los cachibaches vintage que Linkous dispone.

El disco se cierra con un corte oculto “Morning hollow”, escondido y oscuro.

Un disco que, como todos los suyos, contienen letras surrealistas y con metáforas poéticas donde abundan todo tipo de animales, donde los fantasmas levitan hacia el sol, y se escarba en los suelos para encontrar tesoros infantiles. Pareciera que elije las palabras por su sonoridad, por su pronunciación, remarcando en la dicción los fonemas fricativos, bilabiales y alveolares. Tienen una personalidad propia reconocible, son canciones que suenan a Sparklehorse y a nada más.

Here comes the painbirds

Su siguiente disco “Dreamt for light years in the belly of a mountain” (Capitol 2006) contiene un descarte del anterior, la canción que le da nombre y que se editó en un Ep anterior como “Maxine”. Diez minutos opiáceos. El álbum es como los dos primeros, una colección surtida de  punk melódico radiable, aderezado con medios tiempos depresivos, todo aliñado con los filtros y el sonido propio de Linkous. Aporta producción Danger Mouse, que sorprendió a Linkous con la producción del “Grey Album”  un mash up del “White album” de los Beatles (Apple 1968) y el “Black album” de Jay-Z (Roc-A-Fella 2003).

A raíz de esta colaboración buscaron un proyecto en común, sonaron nombres como Dangerhorse o Sparklemouse, pero el proyecto se convirtió en un ménage à trois al unirse David Lynch y aportar fotos relacionadas narrativamente con las canciones que se  incluirían en un libro de edición limitada. El artefacto multimedia pasó a denominarse “Dark night of the soul” como el poema de San Juan de la Cruz. La orgía se completó con las voces de Jason Lytle, Julian Casablancas, James Mercer, Suzanne Vega, Iggy Pop, Frank Black, David Lynch y más, entre ellos Vic Chestnutt un apoyo mayor en la tragedia de Linkous, ya que Chestnut estaba parcialmente paralizado desde los 18 años por un accidente de tráfico. Chestnut se suicidó el día de navidad de 2009, al verse incapaz de financiar sus gastos médicos y para dejar de ser un peso para su familia decidió quitarse de en medio.

El último trabajo publicado con la participación de Mark Linkous es la grabación  número 15 para las series “In the fishtank” del sello holandés Konkurrent, para esta ocasión se reunieron Sparklehorse y el músico experimental austriaco Fennesz.

En reacción a su muerte valiosos músicos como Colin Greenwood, Steve Albini o Steven Drodz emitieron notas públicas de condolencia, coincidiendo en su cortesía, personalidad pausada y sinceridad. Patti Smith escribió que sus canciones eran oscuras como el carbón comprimido en diamantes.

Adam Bryanbaum Wiltzie y su grupo A winged victory for the sullen le rindieron tributo en su hermoso álbum homónimo con la canción de dos partes “Requiem for the static king”.

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Un año de conciertos

Una vez acabado el año en términos de música en directo, hago memoria para visualizar y transcribir los conciertos a los que he asistido y disfrutado, con el ánimo de descubrir nueva música y, si puede ser en directo, la experiencia siempre es más real y vívida.

El año empezó minimalista y glacial con la actuación de Olafur Arnalds en una sala Apolo acondicionada para la ocasión con sillas en la pista de baile. El trío estaba formado por el simpático islandés al piano, un violinista de órdago y un sobrio chelo. Olafur se ganó a los asistentes al pedirnos que entonáramos tres notas a modo de coro, él las grabó y las reprodujo en bucle para la primera canción, para ello usaba un laptop que también servía para lanzar las bases electrónicas que le caracterizan o las gotas de lluvia que adorna alguna de sus canciones. El concierto ganó intensidad con la dedicatoria a su abuela, recientemente fallecida, de la canción que más le gustaba. No se suele hablar de estos temas pero hay que tirarle de las orejas a la sala porque para un concierto tan delicado las puertas del baño de las féminas, en el lateral del escenario, estuvieron chirriando toda la actuación, un poco de 3 en 1 si us plau. Otro ruido incómodo es el obturador de las cámaras de los fotógrafos no profesionales que van a estos conciertos a aprender. Un profesional sacaría fotos en la primera canción y listo, la iluminación era estática y la posición de los músicos era fija.

 La única oportunidad de ver a A winged victory for the sullen en España fue en el festival Eco en el matadero Madrid. Así que hasta allí me desplazé junto a un par de frikis gallegos más para disfrutar del mejor disco del año pasado 2011, un proyecto conjunto de Dustin O´Halloran con su piano y Adam  Wiltzie de Stars of the lid con su guitarra, acompañados por un trío de cuerdas. Este tipo de música minimalista, ambiental o drone necesita de foros con una acústica envolvente, el público debería estar sentado y ser muy respetuoso, algo que solicitó Wiltzie al inicio del evento y que  dos modernillos imbéciles fumados en primera fila reventaron enseguida. Por si fuera poco, era el concierto de cierre y los camareros de las dos barras que estaban detrás se pusieron a limpiar y rellenar las neveras con el ruido de cristales que genera. Para la puntilla, de nuevo un fotógrafo pretendió interponer su ego al disfrute de los demás siendo molesto e inoportuno. Los músicos lo notaron y no comulgaron con el evento tocando poco más de cuarenta minutos con cara de frustración.

Además del concierto de a winged… conocí nuevas propuestas como la música para un ballet moderno acompañado de proyecciones impresionistas de atmósferas oscuras a cargo de Kreng.

 La tercera muesca a reseñar es la oportunidad de ver a Low en sala, pues hasta la fecha los había visto en el auditori del Forum en el dream´s day de radiohead y en el primaverasound en el escenario ATP. Así que la oportunidad se brindó en marzo antes de llevar a cabo una mudanza de 3.000 km.

Probablemente a Alan Sparhawk le ha sentado bien desfogarse con Retribution Gospel Choir, antes tendía al histrionismo con unos tics faciales que acompañados de su slowcore lo hacían único, ahora se le ve más relajado pero siempre enorme como guitarrista. El repertorio fue ajustado al último disco más melódico y comercial que sus primeros estupendos discos. Ver a estos mormones me da más paz espiritual que un millón de curas.

Saltamos hasta la cita ineludible del primaverasound 2012 en el Forum de Barcelona, donde resaltaría los conciertos de la apisonadora euskera Lisabö, la emoción a flor de piel de  Codeine, el homenaje al pop luminoso de Big star´s third, la nueva profesionalidad alegre del Sr Chinarro, el minimalismo maquinal de The field, el licor café sónico de Unicornibot, la obligatoria ceremonia de Shellac, la tensión agresiva de Michael Gira en solitario, el regreso pausado de Jeff Mangum, la resaca grunge de Mudhoney, la catarsis en forma de serpientes vengativas de Sharon van Etten, las arañas ralentizadas de Wilco, las melodías electrónicas de I break horses, el guitarreo compulsivo de Veronica falls y Girls names, la consagración como grupo grande de Beach House, Simon & Garfunk…digo Kings of convenience y sus canciones para ligar con jersey de lana y el fin de fiesta gamberro con los Black lips el domingo en la Apolo añadiendo la fiesta del ascenso a primera del Celta de Vigo.

Un viaje a Viena y mucha suerte proporcionó la oportunidad de ver a Gravenhurst en el Waves festival, el sitio era genial con unas columnas dóricas y unas gradas para sentarse, el público fue respetuoso y callado. Nick Talbot ha vuelto a sus inicios, al folk neblinoso y los arpegios de guitarra acústica. Le acompañaba una bajista que aportaba densidad con un sintetizador, por desgracia tenían la baja del batería lo que también influyó en el repertorio. Tomó una bonita Epiphone Sheraton para cerrar el concierto con “Black hole in the sun” en una versión alargada con distorsión y ruido blanco.

La suerte estuvo de nuevo de mi cara porque conseguimos entradas para ver el cascanueces de Tchaikovsky en la ópera de Viena un espectáculo muy bello y expresivo tanto musical como visualmente.

El último festival del año fue de nuevo la franquicia invernal del primaverasound en Barcelona, el primaveraclub 2012. Empezando con el plato fuerte, el jueves Swans dieron un señor concierto de dos horas donde desplegaron a un volumen brutal una música áspera, seca, contundente, como un mantra pero no espiritual sino terrenal, humano y visceral. Priapismo.

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El viernes Little wings abrieron la jornada con sus canciones de letra interminable y con su característica voz, The monochrome set sonaron plomizos y aburridos todo lo contrario que Redd kross, estos desplegaron su enérgico power pop para hacer bailar al público. Mucha gente se acercó al Sant Jordi Club para ver la alineación de Los planetas, y empezé con el Sr Chinarro que firmó un concierto no tan bueno como en el Forum, su banda cambia mucho de componentes y, en esta versión, el guitarrista no precisó los riffs con la fluidez adecuada. Triángulo de amor bizarro demostraron tener dominada la distorsión que los hace el mejor grupo español en directo, desplegaron sus nuevas canciones y dedicaron el concierto con retranca gallega a Ana Botella. Los planetas culminaron la alineación con su concierto del fin del mundo, dos horas y pico, tres bises, retomaron toxicosmos o la guerra de las galaxias, de viaje, segundo premio, David y Claudia, el artista madridista y santos que yo te pinte engarzadas con su nueva versión flamenco-rock y acompañados de unos visuales muy logrados y que mejoraban la experiencia.

El sábado Toy plasmaron en su directo el motorik que han acuñado en su primer disco, acabaron con el cantante intentando sodomizar su amplificador por los suelos. Deerhof en su línea son mucho más divertidos en directo que en disco, Satomi y su aerobic manga, Saunier, que parece un lateral izquierdo de la selección danesa de balonmano del 88, probablemente es uno de los mejores baterías del mundo y los dos guitarras acompañando esta vez estuvieron poco activos para su nivel de hiperactividad habitual.

El pasado miércoles 12 asistí al que supongo será el último del año y para tan magna ocasión acudí a ver a Michael Nyman. Presentó con su solitario piano un espectáculo de música basado en obras propias para   opera y cine en el pazo de cultura de Pontevedra. En dos partes separadas presentó inicialmente un popurrí de composiciones casi sin pausa cerrando con la conocida canción de “el piano”. La segunda parte presentó proyecciones de video sobre las que el minimalista británico desarrolló composiciones clásicas como las que escribió para películas como las de Peter Greenaway. La música de Nyman desarrolla todo su esplendor con cuerdas y variaciones entrecruzadas al estilo de las fases de Reich, pero en esta ocasión el piano fue el protagonista.

Un año pues, de mucha música en vivo. Aprovecho para felicitaros las fiestas a todos. Gracias por pasar.